Capítulo 19
¿Bailamos?
Estaba todo preparado. Los artistas sobre el escenario. La luz puesta a tono. Mi visión, nublada. El alcohol, compañero fiel de salón. El murmullo de un piano.
Y un violín, de fondo.
Dame fuerzas en este vals, amigo mío…
- Eh, tipo duro. ¿Qué modales son esos? Deja en paz a la señorita – el protagonista, siempre impulsivo. Me acerco. No puedo evitar ayudar a una dama en apuros. Comienza el baile. Un, dos tres. Primer movimiento. El tipo se gira, con una mueca estúpida en la cara. Un grave en el piano. El villano. Me quedo mirándolo unos segundos. Algo me resulta familiar en él, pero no recuerdo qué. Quizá la cara de gilipollas. Están por todas partes…
- ¿Qué? – grita con los ojos medio cerrados - ¿Qué acabas de decir? – se acerca desde el otro lado de la acera. Un, dos tres. Segundo movimiento. La chica se queda hecha un ovillo, apoyada en la pared, paralizada. Me fijo en ella un momento. No puedo distinguirla bien, pero al lado de aquel tipo, parece un ángel. Al mirarla, las notas del violín suben ésta vez, agudas. El ritmo sigue tranquilo.
- He dicho que dejes en paz a la dama. ¿O además de impotente sexual eres sordo? – habla el whisky, compañero de salón. Si…es un tipo duro , bastante problemático. Sonrío mientras su mirada me fulmina. - ¿Estás bien? – le grito a la chica. No responde. Giro la cara. La sonrisa se me borra en pocos segundos, al tiempo que las notas cogen velocidad : el tipo está armado. Saca una navaja del bolsillo de la chaqueta.
- ¿Quieres que te raje entero, estúpido? Te vas a enterar… - se acerca rápidamente. Un, dos tres. Tercer movimiento. El ritmo es frenético. Un corte rápido. A la cara. Creo que a veces tengo demasiada suerte. Un segundo más y no hubiera podido esquivar el tajo. Pasa rozándome la nariz. ¿Me roza? Es una sensación extraña.
- ¿Tú también has bebido…o tengo reflejos? – Mis palabras saben amargas… Momento de pasar a la acción. Me lanzo contra él. Sin pensar. Le empujo con todas mis fuerzas, al tiempo que noto algo en la cabeza. La música sigue sonando de fondo. Justo en el estómago. Caemos al suelo, cerca de un coche aparcado. Por un momento puedo ver su cara mejor. El rostro del villano… Otra vez esa sensación. ¿Quién es? Espera…¿qué? Es él. Sin duda. Es el tipo que quemó mi borrador. La canción alcanza su momento más intenso. Mis palabras…
- ¿Asuntos pendientes eh? – Le pego con ganas. Un, dos tres. Cuarto movimiento. – Te cargaste mi borrador. La comida en la nevera del mes. Ahora verás… - vuelvo a darle unas cuantas veces, hasta que para de forcejear, aturdido. ¿Aturdido o a la espera? Vuelvo a sentir algo en la cara, intenso. La cabeza me da vueltas. Algo corre por mi labio. No…me he dejado el alcohol arriba, me digo. Joder, ha durado poco, pienso. Le doy el último golpe.
La música se apaga lentamente. Termina el vals. Curioso baile, compañero…
Me quedé observándolo un momento. El tipo me había dejado sin dinero. Como a un perro callejero. Lo cogí fuerte de la chaqueta. Mis dedos se mancharon con su sangre. ¿La suya? Pegarle de nuevo no serviría de nada, no iba a devolverme el borrador. Me fijé en sus bolsillos. ¿Y si…? Premio. Llevaba las llaves del coche encima. Las cogí, y me acerqué a donde estaba la chica. Seguía muerta de miedo, con los ojos mirando al vacío. Aun así, era una preciosidad.
- No te preocupes por él, creo que va a estar así un buen rato. – le sonreí mientras le ofrecía mi mano para levantarla. Se asustó al verla, y alzó la vista. No me jodas..., dije en voz alta, divertido. Se parecía mucho. Llevaba días sin pensar en eso, viviendo mi vida. Había tenido un accidente por su culpa. Me había acostado con Pauline. Y ahora, ¿ aparecía su boceto, de la nada? Como un billete arrugado que encuentras en el bolsillo del pantalón. Otra vez. La levanté con cuidado, examinándola. Temblaba, mientras seguía mirándome asustada. No me miraba a los ojos.
-¿Quién eres? – le pregunté serio. Esperé unos segundos. Nada. Seguía ausente, como sin comprender. – Oye…necesito saber quién eres. Tengo un problemilla contigo. – Continuó mirándome, en silencio. Aquellos ojos me ponían nervioso, y algo me dijo que no le iba a sacar ni una palabra, así que giré la cara– Ven, vamos a alejarnos de aquí un rato. Me vas a decir cual es mi coche nuevo – le guiñé un ojo, enseñándole las llaves. En su rostro se dibujó una media sonrisa que se apagó rápido. Bien.
Creo que se apoyó en mi hombro, y bajamos la calle buscando el coche. Lo reconoció enseguida. Estaba aparcado en la puerta del Mercadona. No encajaba en esa calle. Y con razón…
-¿Un descapotable? Joder –miré al cielo, y le levanté el pulgar. Me costó hacer el movimiento – gracias, si estás por ahí arriba, ja ja ja. – Nos montamos y encendí. Menudo coche. Rugía como si fuese nuevo. Mientras lo arrancaba, la miré de nuevo. Su mirada iba una y otra vez del volante a mis manos. No sé, quizá sean tonterías mías, pensé sin darle importancia. Sí…debe de ser eso. ¿Cómo iba a ser ella? Sería surrealista… pero es preciosa, sacudí la cabeza riéndome de mí mismo. Salí de la calle, y comencé a bajar la avenida principal con una sonrisa dibujada en la cara. A mucha velocidad.
Eran las tres de la madrugada, tenía un coche nuevo, y un bombón en él. ¿Qué podía salir mal ésta vez? Me reí. La miré, sus cabellos, su figura. Y esta vez me miraba atenta. Sus ojos pedían algo a gritos, me estaba comiendo con la mirada. Le pasé un brazo por encima.
-Estás sangrando…- me dijo.
-¿Y? – estaba a punto de marearme.
Segundo baile de la noche.
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Estaba todo preparado. Los artistas sobre el escenario. La luz puesta a tono. Mi visión, nublada. El alcohol, compañero fiel de salón. El murmullo de un piano.
Y un violín, de fondo.
Dame fuerzas en este vals, amigo mío…
- Eh, tipo duro. ¿Qué modales son esos? Deja en paz a la señorita – el protagonista, siempre impulsivo. Me acerco. No puedo evitar ayudar a una dama en apuros. Comienza el baile. Un, dos tres. Primer movimiento. El tipo se gira, con una mueca estúpida en la cara. Un grave en el piano. El villano. Me quedo mirándolo unos segundos. Algo me resulta familiar en él, pero no recuerdo qué. Quizá la cara de gilipollas. Están por todas partes…
- ¿Qué? – grita con los ojos medio cerrados - ¿Qué acabas de decir? – se acerca desde el otro lado de la acera. Un, dos tres. Segundo movimiento. La chica se queda hecha un ovillo, apoyada en la pared, paralizada. Me fijo en ella un momento. No puedo distinguirla bien, pero al lado de aquel tipo, parece un ángel. Al mirarla, las notas del violín suben ésta vez, agudas. El ritmo sigue tranquilo.
- He dicho que dejes en paz a la dama. ¿O además de impotente sexual eres sordo? – habla el whisky, compañero de salón. Si…es un tipo duro , bastante problemático. Sonrío mientras su mirada me fulmina. - ¿Estás bien? – le grito a la chica. No responde. Giro la cara. La sonrisa se me borra en pocos segundos, al tiempo que las notas cogen velocidad : el tipo está armado. Saca una navaja del bolsillo de la chaqueta.
- ¿Quieres que te raje entero, estúpido? Te vas a enterar… - se acerca rápidamente. Un, dos tres. Tercer movimiento. El ritmo es frenético. Un corte rápido. A la cara. Creo que a veces tengo demasiada suerte. Un segundo más y no hubiera podido esquivar el tajo. Pasa rozándome la nariz. ¿Me roza? Es una sensación extraña.
- ¿Tú también has bebido…o tengo reflejos? – Mis palabras saben amargas… Momento de pasar a la acción. Me lanzo contra él. Sin pensar. Le empujo con todas mis fuerzas, al tiempo que noto algo en la cabeza. La música sigue sonando de fondo. Justo en el estómago. Caemos al suelo, cerca de un coche aparcado. Por un momento puedo ver su cara mejor. El rostro del villano… Otra vez esa sensación. ¿Quién es? Espera…¿qué? Es él. Sin duda. Es el tipo que quemó mi borrador. La canción alcanza su momento más intenso. Mis palabras…
- ¿Asuntos pendientes eh? – Le pego con ganas. Un, dos tres. Cuarto movimiento. – Te cargaste mi borrador. La comida en la nevera del mes. Ahora verás… - vuelvo a darle unas cuantas veces, hasta que para de forcejear, aturdido. ¿Aturdido o a la espera? Vuelvo a sentir algo en la cara, intenso. La cabeza me da vueltas. Algo corre por mi labio. No…me he dejado el alcohol arriba, me digo. Joder, ha durado poco, pienso. Le doy el último golpe.
La música se apaga lentamente. Termina el vals. Curioso baile, compañero…
Me quedé observándolo un momento. El tipo me había dejado sin dinero. Como a un perro callejero. Lo cogí fuerte de la chaqueta. Mis dedos se mancharon con su sangre. ¿La suya? Pegarle de nuevo no serviría de nada, no iba a devolverme el borrador. Me fijé en sus bolsillos. ¿Y si…? Premio. Llevaba las llaves del coche encima. Las cogí, y me acerqué a donde estaba la chica. Seguía muerta de miedo, con los ojos mirando al vacío. Aun así, era una preciosidad.
- No te preocupes por él, creo que va a estar así un buen rato. – le sonreí mientras le ofrecía mi mano para levantarla. Se asustó al verla, y alzó la vista. No me jodas..., dije en voz alta, divertido. Se parecía mucho. Llevaba días sin pensar en eso, viviendo mi vida. Había tenido un accidente por su culpa. Me había acostado con Pauline. Y ahora, ¿ aparecía su boceto, de la nada? Como un billete arrugado que encuentras en el bolsillo del pantalón. Otra vez. La levanté con cuidado, examinándola. Temblaba, mientras seguía mirándome asustada. No me miraba a los ojos.
-¿Quién eres? – le pregunté serio. Esperé unos segundos. Nada. Seguía ausente, como sin comprender. – Oye…necesito saber quién eres. Tengo un problemilla contigo. – Continuó mirándome, en silencio. Aquellos ojos me ponían nervioso, y algo me dijo que no le iba a sacar ni una palabra, así que giré la cara– Ven, vamos a alejarnos de aquí un rato. Me vas a decir cual es mi coche nuevo – le guiñé un ojo, enseñándole las llaves. En su rostro se dibujó una media sonrisa que se apagó rápido. Bien.
Creo que se apoyó en mi hombro, y bajamos la calle buscando el coche. Lo reconoció enseguida. Estaba aparcado en la puerta del Mercadona. No encajaba en esa calle. Y con razón…
-¿Un descapotable? Joder –miré al cielo, y le levanté el pulgar. Me costó hacer el movimiento – gracias, si estás por ahí arriba, ja ja ja. – Nos montamos y encendí. Menudo coche. Rugía como si fuese nuevo. Mientras lo arrancaba, la miré de nuevo. Su mirada iba una y otra vez del volante a mis manos. No sé, quizá sean tonterías mías, pensé sin darle importancia. Sí…debe de ser eso. ¿Cómo iba a ser ella? Sería surrealista… pero es preciosa, sacudí la cabeza riéndome de mí mismo. Salí de la calle, y comencé a bajar la avenida principal con una sonrisa dibujada en la cara. A mucha velocidad.
Eran las tres de la madrugada, tenía un coche nuevo, y un bombón en él. ¿Qué podía salir mal ésta vez? Me reí. La miré, sus cabellos, su figura. Y esta vez me miraba atenta. Sus ojos pedían algo a gritos, me estaba comiendo con la mirada. Le pasé un brazo por encima.
-Estás sangrando…- me dijo.
-¿Y? – estaba a punto de marearme.
Segundo baile de la noche.
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15 Comentarios:
Es la mayor mierda que he escrito nunca, no sé porqué me da esa sensación. Supongo que en un libro hay momentos para todo, buenos, malos, de puta madre, y flojillos. No sé...a lo mejor es otra paja mental mía X)
No seas imbécil, está de puta madre, jajaja... En serio, me encanta el modo tuyo de contar las cosas.
Fallos ortográficos (nunca me haces caso):
-Ésta vez (esta; determinante)
-Si (sí; afirmación)
-Cual (cuál; pronombre interrogativo)
-En seguida (es más correcto "enseguida")
-Eso sería surrealista (yo quitaría el "eso"; además de que sería "éso")
Y reitero lo dicho: está muy bien contado; ya era hora de que le dieran un respiro al muchacho...jaja.
Sigue escribiendo.
Vaya vaya, el fracasado se convierte en héroe y encima con dotes de ligón (por segunda vez). se puede pedir más? x)
Jajajaja me alegro de oir eso tio, en serio te ha gustado? Al principio no estaba seguro, pero tenía que colgarlo porque llevaba ya 3 días sin poner capítulo xDD Bien bien bien, voy a corregir ahora mismo los fallos ortográficos!!
Seguiré escribiendo, era justo lo que queria oir :D
Todo el mundo se merece un respiro, preciosa, hasta un escritor fracasado, y las dotes de ligón vienen de serie jajajaja
Jose, la proxima vez ya que estás, pon la línea en la que está cada fallo, que me ahorras mucho, madre mia xDD
Es que son cosicas que haces a menudo...jaja.
No es que sean demasiado importantes pero si se puede pasar de escribir bien a escribir perfecto, ya me dirás.
Nos vemos por ahí.
He leído el capítulo solo, cuando tenga más tiempo ya leeré los otros, la verdad es que me ha gustado mucho, sigue así.
Me iré pasando, yo sé que cuando uno tiene un blog, lo que le hace más ilusión es que le comenten.
¡Saludos!
Dave,5 STARS! "Me vas a decir cual es mi coche nuevo" Jeje. Uno de los mejores tio, me a gustado mucho. Sigue asi ok? 1 ABRAZO!
Porque aquello que dibujo es tan real como la tierra que piso.
Muchísimas gracias artistazo, a ver para cuando tenemos esos dibujillos hechos!!!!! Que pases un puente de cojones, nos vemos el lunes!!
Muchas gracias Furgber, de verdad. Claro que me hace ilusión que comenteis, quiero saber la opinión de la gente, quiero criticas, etc!! Un abrazo
Hola. He leído hoy desde el principio todos los capítulos y me parece que escribes muy bien. No sé cómo llegué hasta aquí pero me alegro mucho de haber encontrado este blog. Cierto que tienes algunos fallitos ortográficos pero nada que dañe la vista o no se pueda pulir. Pero me encanta tu manera de escribir; esos recursos que usas, esas descripciones y comparaciones... He sentido que leía una novela de alguien reconocido. No dejes de escribir porque lo haces bien y creo que puedes llegar a ser alguien. Saludos.
Hey! Muchas gracias por ese comentario, joder, me vas a sacar los colores macho!! :P Seguiré escribiendo y mejorando, y tu sigue pasandote!! un abrazo
Creo que leeré tus escritos, parece interesante... ya te contaré!
Por cierto, al tío ese que te corrige... "Eso" no puede llevar acento.
saludos
Perfecto, anónimo, pero dime quién eres!!! jajaj gracias por comentar
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